Por experiencia, lo primero que tienes que hacer es elaborar un plan. Aunque suene evidente, si no llegas a fin de mes, es que algo está fallando en la economía de tu hogar. Sea cual sea el fondo de la situación, y sea cual sea el nivel de ingresos disponible, muchos o pocos, el dinero debe distribuirse de una forma razonable. No basta con hacer cálculos de memoria, es necesario llevar por escrito un plan para poder establecer una comparativa real de los resultados.
Un plan básico debe seguir los siguientes puntos:
- En primer lugar debes apuntar todos los gastos fijos. Es decir, lo que pagas por los recibos habituales de agua, luz, gas, teléfono fijo, móvil, adsl, comunidad, colegios, hipoteca, préstamos. Piensa que en ocasiones es posible renegociar algunas tarifas como la del móvil o adsl, ya que el sector de las telecomunicaciones es muy competido, y las operadoras luchan hasta por el último usuario. Dicho esto, apunta todas las cantidades y súmalas. Imaginemos que en total suman 800 euros.
- reducir el consumo de los gastos fijos anteriores: no derrochar el agua, no poner el aire acondicionado a todo trapo, poner la calefacción sólo en horas adecuadas, procurar no dejar encendidas las luces, bajar tú mismo la basura, negociar nuevas tarifas para móviles y adsl, o cambiarte de operadora.
- racionalizar los gastos variables: compra de prendas de vestir nuevas, salidas de fin de semana, comidas en restaurantes
- para compras cosas nuevas y necesarias acudir a sitios que ofrezcan grandes descuentos,
- vender joyas u otros objetos de las que habitualmente no saques una utilidad práctica. Para ello puedes acudir a Montes de Piedad, o empresas especializadas del tipo Prestamitos ó Cash Converter, o e-bay por internet.
- si fuera necesario, vender la casa y encontrar una más barata, ya que con el excedente que se produce entre la venta de la antigua casa y la venta de la nueva se puede llegar a eliminar una parte muy importante de la deuda.
- eliminar lujos o pequeños vicios: tabaco, videojuegos, tunear el coche, etc.
- inutilizar la tarjeta de crédito, y procurarse una de débito si no se tiene,
- llevar en la cartera sólo el dinero en metálico necesario para gastar ese día, y una tarjeta de débito para las emergencias,
El objetivo de todas estas prevenciones es que a final de mes hayas conseguido un excedente, un beneficio, por pequeño que sea, tal y como si gestionases una empresa.
La estrategia y sus resultados
Imaginemos que obtenemos un excedente de 100 euros. Con él deberíamos hacer lo siguiente:
- Destinar un 40% al ahorro y un 60% a amortizar deuda. Es decir, rebajaríamos nuestra deuda en 60€, y en una cuenta aparte ingresaríamos esos 40 euros.
- Al mes siguiente tendrías que comprometerte a mejorar el excedente entre un 5% y un 10%, de tal forma que obtengas unos 110 euros y procedas de la misma forma que señalábamos en el punto anterior. Todos los meses hay que comprometerse a superar el promedio del mes anterior hasta que llegue un punto en el que ya no se pueda más. En ese momento se pararía
- Mediante este sencillo sistema en 1 año conseguirías tener (partiendo de 100€, y aumentando esta cantidad en un 10% cada mes) en tu cuenta de ahorro unos 744 euros y saldar 1.116 euros de deuda. Piensa que esos 744 euros a su vez puede ser rentabilizados en el banco a lo largo del año, obteniendo un beneficio extra. El caso es que al final del año has conseguido esa cantidad, y en el mes diciembre tan sólo has tenido que ajustar el plan para lograr un excedente de 210€, lo cual es perfectamente asumible, ¿no crees?.
{ 0 comments }