Sí, es verdad.
Es una frase hecha, la has escuchado miles de veces a lo largo de tu vida.
Pero no le damos la importancia que tiene, tal vez porque es solo una frase. Y en el orden de prioridades que nos hemos construido una frase ocupa el lugar TRILLONÉSIMO UNO.
Si es así, mal asunto.
Una cosa que hay que entender a la hora de empezar cualquier cosa es que tienes que estar mentalmente preparado para ello. Y esto requiere cierta dosis de paz y de autoconocimiento. Para que lo veas te enseñaré dos grandes grupos de ideas:
IDEA 1
Todas las cosas se pueden hacer bien, regular, o mal.
IDEA 2
Todas las cosas pueden ir bien, regular o mal.
El equilibrio
Lo quieras o no, es así. Lo que pasa en IDEA 1, repercute en IDEA 2, y viceversa.
Si haces algo mal, probablemente el resultado va a ser regular o malo, y muy raramente será bueno (puede ocurrir, la vida es extraña a veces).
Si haces algo bien, hay muchas posibilidades de que el resultado sea un éxito.
Sea cual sea el resultado, el grupo 1 siempre debe tirar del grupo 2. El grupo 1 eres tú y todo lo que tienes al alcance de tus manos para cambiar las cosas.
Si haces algo bien, pero el resultado es malo, habrá que cambiar el enfoque de la situación. Pero si realmente te lo has trabajado bien, aunque el resultado sea malo, no te sentirás culpable y sabrás que sólo tienes que pulir unos matices para obtener el resultado óptimo.
Conclusión
Puede que hayas hecho las cosas lo mejor que has podido hasta el momento y los resultados no hayan sido los esperados. Pero el partido sigue. La necesidad de hacer algo bien nace de ti, y luego vuelve a ti en forma de resultado. Y siempre has de devolver la pelota a los resultados, hasta ganarlos.
Mantén una actitud mental activa, abierta, y positiva.
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