Vivir como si te fueras a morir mañana, gastar como si fueras a vivir para siempre

by admin on 14/03/2010

En resumen de eso se trata.

Esto lleva implícito dos cosas:

  1. es falso pensar que aquella persona que tiene deudas esté acabada, y no pueda vivir su vida.
  2. es falso pensar que gastando más hoy vayas a ser más feliz mañana.

Ambos extremos son falsos. Son sólo eso: extremos.

La verdad es que con una gestión coherente del dinero se puede llevar una vida aceptable, aunque se tenga poco. Esto no quiere decir que sea fácil. De hecho en la mayoría de los casos, son necesarias ciertas privaciones. Pero lo que hay que saber es que esas privaciones NO SON TAN IMPORTANTES, y sobre todo, que PUEDEN SER TEMPORALES. Abordaré estos puntos desde un punto más práctico en siguientes artículos.

Pero ahora volvamos a la frase.

Si te fueras a morir mañana, ¿qué harías?. Pregúntatelo. Mejor aún, seamos tétricos por un momento. Piensa que estás en tu lecho de muerte ahora mismo, ¿en qué piensas?, ¿qué te ha quedado por hacer?, ¿pensarías en aquellas cosas caras que no has tenido?.

No lo creo.

¿Y en ciertas personas, momentos, situaciones?.

Tal vez sí.

Sigamos.

¿Según lo anterior el dinero no es importante?.

Para ser breves, si vivieras en una cueva no sería importante, pero vivimos en sociedad y hemos decidido entre todos que el dinero SÍ ES IMPORTANTE. Ahora bien, cuánto lo es debe decidirlo cada uno.

Yo soy de los que opinan que las películas de Walt Disney han hecho mucho daño en muchas cosas. Sí, no te rías. En ellas la persona que tiene dinero es muy mala y ha elegido el dinero como su único fin en la vida, mientras que el que es muy bueno es más pobre que una rata y opta única y exclusivamente por el amor.

Bueno, tal vez para un niño hacer esas simplificaciones esté bien.

Pero para un adulto, no es de recibo, al menos no para alguien con dos dedos de frente.

Sin dinero no puedes hacer cosas. Sin dinero puedes encontrarte en la calle. Y aunque ahora tengas dinero, si no lo administras bien, puede que algún día dejes de tenerlo. Cuenta con que a veces la vida da giros sorprendentes. Por lo tanto, GASTA, pero como si fueras a ser eterno, es decir, teniendo en cuenta futuras necesidades y posibles contratiempos, y vive el día a día como si fuera el último. Son cosas diferentes pero están conectadas.

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